Psicóloga Sarita

Áreas de apoyo

Terapia para la ansiedad, el estrés y el agotamiento

Un espacio con calma para entender qué sostiene tu ansiedad, volver a habitar tu cuerpo y recuperar la sensación de que puedes con tu día. Sesiones presenciales en La Dorada o por videollamada.

“¿Por qué no puedo simplemente relajarme como los demás?”

Puede que estés haciendo cosas que normalmente disfrutas, con la gente que quieres, y aun así tu cabeza no se apaga. El pecho apretado, la lista de lo que podría salir mal, la conversación que repasas por décima vez. Y de noche, cuando por fin hay silencio, es cuando más fuerte suena. Quieres estar presente, no solo atravesar el día.

La ansiedad no aparece por debilidad ni por falta de esfuerzo. Casi siempre es un sistema de alarma que aprendió a cuidarte y se quedó encendido más tiempo del necesario. Y el cansancio que deja no es pereza: sostener esa alerta todo el día consume una cantidad de energía que nadie ve desde afuera.

Cómo se puede ver en el día a día

  • Preocupación que da vueltas y no se resuelve, aunque sepas que es desproporcionada.
  • Tensión en el cuerpo: mandíbula, hombros, estómago, respiración corta.
  • Dormir mal: cuesta arrancar el sueño o te despiertas de madrugada con la cabeza acelerada.
  • Irritabilidad o llanto que aparecen por cosas pequeñas.
  • Postergar o evitar situaciones que antes hacías sin pensarlo: una llamada, un trámite, un plan.
  • Cansancio que no se quita con descanso, porque el cuerpo no termina de bajar la guardia.
  • Sensación de estar en alerta, esperando que algo salga mal.

Cómo lo trabajamos

Empezamos por entender tu ansiedad en concreto: en qué momentos aparece, qué la sostiene y qué has intentado hasta ahora. Con eso construimos herramientas que puedas usar de verdad — regulación del cuerpo, otra forma de relacionarte con los pensamientos, y pasos pequeños para volver a lo que has ido evitando. También miramos qué cosas la alimentan sin que te des cuenta: revisar, consultar, pedir que te tranquilicen.

Trabajo desde un enfoque cognitivo-conductual, a tu ritmo y sin exponerte a nada antes de tiempo. Vamos por acuerdos, no por retos: cada paso lo decides tú antes de darlo, y si algo resulta demasiado se ajusta y ya. Retroceder un poco también es parte del método. La meta no es que nunca sientas ansiedad, sino que deje de decidir por ti.

Esta página es informativa y no reemplaza una valoración profesional.

Dar el primer paso también es cuidarte

No tienes que tenerlo todo claro para empezar. Agenda una consulta de valoración y conversemos — el resto lo construimos juntos.