Áreas de apoyo
Autoestima y confianza
Un espacio para revisar esa voz que te exige y te descalifica, y construir una forma más justa y más firme de mirarte y de estar con los demás. Sesiones presenciales en La Dorada o por videollamada.


“¿Y si se dan cuenta de que no soy suficiente?”
Te va bien y piensas que fue suerte. Te felicitan y buscas el pero. De noche repasas esa frase que dijiste en la reunión y que nadie más recuerda. Por fuera funcionas; por dentro vives con la sensación de estar a punto de que te descubran. Y si algo te sale bien, la vara sube sola: lo que ayer era un logro, hoy ya es apenas lo mínimo.
Esa voz no nació contigo. Se fue armando con comparaciones, con exigencias que llegaron muy temprano, con burlas o con silencios que te enseñaron que el lugar propio había que ganárselo. Se aprendió, y por eso también se puede desarmar: no a punta de repetirte frases bonitas, sino cambiando lo que haces cuando aparece. Y desarmarla no es creerte por encima de nadie: es dejar de vivir en deuda contigo.
Cómo se puede ver en el día a día
- Que te cueste recibir un cumplido y que a la vez necesites mucho el reconocimiento.
- Decir que sí cuando querías decir que no.
- Compararte con los demás casi sin darte cuenta.
- Repasar conversaciones buscando en qué quedaste mal.
- Pedir perdón por cosas que no lo necesitan.
- Hablarte con una dureza que jamás usarías con alguien que quieres.
- Aplazar lo que quieres hasta sentir que ya te lo mereces.
Cómo lo trabajamos
El trabajo es concreto, no de frases motivadoras. Primero aprendemos a escuchar esa voz interna con detalle: qué te dice exactamente, en qué momentos aparece y con la voz de quién habla. Ponerle nombre y origen ya le quita bastante autoridad, aunque no la calle de una vez.
Después practicamos otra forma de responderte y, sobre todo, otra forma de actuar: sostener un límite, pedir lo que necesitas, quedarte en situaciones donde antes te encogías, dejar de pedir permiso para ocupar tu lugar. También miramos las relaciones donde esa voz se refuerza, porque muchas veces se alimenta también desde afuera. La confianza no llega primero para después animarte a hacer las cosas; se construye al revés, con experiencias pequeñas que van desmintiendo la vieja historia.
Esta página es informativa y no reemplaza una valoración profesional.



